TU HORIZONTE Y MI ORQUÍDEA…

.

Allí,
horizontalizado,
desprovisto de tallas y de modas
con tus labios sedientos
y tus brazos desnudos
anhelando abrazarme…

Allí,
con tu cuerpo horizontalizado
y el horizonte levantado...

Allí,
los abates del tiempo inexorable,
el poder del verbo incoherente
y las interjecciones de fruición
adquieren sentido.

Entonces llego yo,
verticalizada
con el vapor de las dunas
de Atacama, ardientes
en mi pecho.

Entonces llego yo,
verticalizada-ondulada
con una orquídea guariqueña,
de Venezuela-tuya
acorralada,
en mi bata amarilla.

Sin mi bata amarilla
y en tus brazos desnudos
la ondulación asume
consecuencias:
tus labios y mis dunas
tu horizonte y mi orquídea…

Entonces
la horizontalidad
y la verticalidad
pierden sentido.

Allí,
los abates del tiempo inexorable,
el poder del verbo incoherente
y las interjecciones de fruición
adquieren sentido.

.

©SorGalim
Milagros Hernández Chiliberti
Ingeniera de sueños